Las dos tecnologías
En térmica directa el calor actúa sobre un papel tratado que se oscurece. No hay consumible intermedio, solo la etiqueta, lo que abarata y simplifica. A cambio, la impresión se degrada con el calor, la luz solar y el roce: sirve para envíos, turnos y etiquetas de días o semanas.
En transferencia térmica el cabezal funde la tinta de un ribbon sobre la etiqueta. Añade el coste del ribbon, pero la impresión resiste años, incluso sobre materiales sintéticos y en entornos con humedad, frío o productos químicos.
Cómo decidir
- Si la etiqueta se lee y se desecha en días, la térmica directa es más eficiente.
- Si debe seguir legible meses o años, o va sobre plástico o metal, necesitas transferencia térmica.
- Muchos equipos admiten ambas, lo que permite cambiar de modo según el trabajo.
Mantenimiento
El cabezal es la pieza de desgaste principal y su vida útil depende de la limpieza: restos de adhesivo y polvo lo dañan y provocan líneas en blanco. Una limpieza periódica con el kit adecuado alarga su duración de forma notable.
Encontrarás impresoras Zebra, Honeywell, Epson, Citizen y Brother. Si quieres orientación sobre qué tecnología te conviene, cuéntanos tu caso.
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