Colección: Lectores de códigos de barras para logística e industria

El lector de códigos de barras es la forma más directa y económica de eliminar el tecleo manual y los errores que trae consigo. La elección depende sobre todo de tres cosas: qué códigos hay que leer, a qué distancia y en qué entorno.

1D o 2D

Los lectores 1D (láser o imager lineal) leen códigos de barras clásicos y son suficientes en muchos comercios y almacenes. Los 2D leen además QR, DataMatrix y PDF417, imprescindibles si trabajas con trazabilidad sanitaria, documentos, albáranes electrónicos o códigos en pantalla de móvil, algo que un láser 1D no puede hacer.

Distancia de lectura

El motor estándar cubre de pocos centímetros a cerca de un metro, suficiente para mostrador y picking. Si hay que leer etiquetas en estanterías altas o al fondo de un pasillo, hace falta un motor de largo alcance, que puede llegar a varios metros.

Con cable o inalámbrico

El lector con cable es más sencillo y no necesita carga, ideal en puestos fijos. El inalámbrico da libertad de movimiento alrededor del puesto y suele incluir base de carga que actúa también como punto de comunicación.

Robustez e interfaz

En almacén conviene un modelo reforzado, con clasificación IP y resistencia a caídas. La interfaz (USB, RS-232 o emulación de teclado) determina cómo llegan los datos al sistema: la emulación de teclado no requiere programación, mientras que otras integraciones dan más control.

Encontrarás lectores Zebra y Datalogic, de mano y fijos, con sus cables y bases. Si quieres contrastar qué modelo encaja con tu operativa, cuéntanos tu caso.

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1D o 2D

Los lectores 1D (láser o imager lineal) leen códigos de barras clásicos y son suficientes en muchos comercios y almacenes. Los 2D leen además QR, DataMatrix y PDF417, imprescindibles si trabajas con trazabilidad sanitaria, documentos, albáranes electrónicos o códigos en pantalla de móvil, algo que un láser 1D no puede hacer.

Distancia de lectura

El motor estándar cubre de pocos centímetros a cerca de un metro, suficiente para mostrador y picking. Si hay que leer etiquetas en estanterías altas o al fondo de un pasillo, hace falta un motor de largo alcance, que puede llegar a varios metros.

Con cable o inalámbrico

El lector con cable es más sencillo y no necesita carga, ideal en puestos fijos. El inalámbrico da libertad de movimiento alrededor del puesto y suele incluir base de carga que actúa también como punto de comunicación.

Robustez e interfaz

En almacén conviene un modelo reforzado, con clasificación IP y resistencia a caídas. La interfaz (USB, RS-232 o emulación de teclado) determina cómo llegan los datos al sistema: la emulación de teclado no requiere programación, mientras que otras integraciones dan más control.

Encontrarás lectores Zebra y Datalogic, de mano y fijos, con sus cables y bases. Si quieres contrastar qué modelo encaja con tu operativa, cuéntanos tu caso.

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