Lector fijo: otra categoría de proyecto
Un lector de mano lo dispara una persona; un lector fijo trabaja solo, disparado por un sensor o de forma continua. Eso significa que la instalación —posición, distancia, iluminación, sincronización con la línea— es tan importante como el equipo. Un FS42 mal colocado no lee, y el problema casi nunca es el lector: es el ángulo o la luz.
Autoenfoque y variabilidad de la línea
Su ventaja frente a modelos de foco fijo es que puede leer piezas a distintas distancias sin reajustar la óptica. Eso importa cuando por la línea pasan cajas de distinto tamaño o piezas a diferente altura. Si tu línea siempre presenta el código a la misma distancia, un modelo más simple puede bastar.
Iluminación: la mitad del resultado
La lectura fija depende críticamente de cómo incide la luz sobre el código. Superficies brillantes, envases transparentes o marcaje directo sobre metal exigen configuraciones de iluminación específicas y a veces filtros. Es la parte del proyecto que más se subestima y la que más determina la tasa de lectura real.
Marcaje directo sobre pieza
Si el código está grabado o marcado directamente sobre metal o plástico —no impreso en etiqueta— hacen falta configuraciones preparadas para ello. Es un caso muy distinto de leer una etiqueta de papel y conviene decirlo desde el principio.
Integración
El lector entrega el dato a un PLC o a un sistema de control. Conviene tener definida esa integración —interfaz, protocolo, qué pasa cuando no lee— antes de instalar el hardware.
Cuéntanos cómo es tu línea y qué código lees y te ayudamos con óptica e iluminación.